23 de agosto de 2011

“EL ASESINATO DE QUNTÍN BANDERAS”




Ya llegamos, a son de corneta, a los ranchos, y la tropa formada bajo la lluvia, de Quintín Bandera. Nos abraza, muy negro, de bigote y barbilla, en botas, capa y jipijapa (¼ ) Quintín sesentón, con la cabeza metida en los hombros, troncado el cuerpo, la mirada baja y la palabra poca, nos recibe a la puerta del ranchón; arde de la calentura: se envuelve en su hamaca: el ojo, pequeño y amarillo, parece como que le viene de hondo y hay que asomarse él (¼ ).